DESPIDO EN PERIODO DE PRUEBA. ORDENAN REINCORPORACION.

La Cámara del Trabajo de la IV Circunscripción Judicial de la ciudad de Cipolletti, Río Negro, ordeno la reincorporación en su puesto de trabajo de un trabajador que había ingresado el 27/02/20 y que el 24/04/20 recibe notificación postal comunicándole el despido en periodo de prueba.

La Cámara se pregunta si la prohibición de despido vigente alcanza a trabajadores que se encuentran en periodo de prueba. Respecto a esta cuestión central –dice el fallo-, cabe pues sintetizarla como lo ha hecho José D. Machado con una sola frase, “En suma, por sesenta días estamos bajo un régimen de estabilidad propia” (Apuntes “DNU 329/20, Doctrina online, Rubinzal), quien señala que dicho DNU “eleva” al estatus jurídico de acto con objeto ilícito al despido inmotivado, consecuentemente, en caso de producirse un despido de objeto ilícito, éste es sancionado con su ineficacia, suponiendo que el acto es nulo y por ende no produce los efectos pretendidos por el empleador, no extinguiendo la relación de trabajo, de modo que el salario continúa devengándose igual que un trabajador que continúe a disposición del empleador, aclarando que, como en todos los casos en que la ley impone una nulidad o ineficacia, el que puede invocarla, en estos casos, es el trabajador despedido, quien tendrá la alternancia de demandar las indemnizaciones respectivas o bien, su reincorporación al puesto de trabajo, además de los salarios que haya dejado de percibir a consecuencia del acto ilícito. El alcance de la norma ameritada comprende tanto a aquellos trabajadores públicos que se rijan por el régimen de estabilidad relativa, como a los trabajadores privados, sin distinción del régimen particular de regulación, Ley de Contrato de Trabajo, Estatutos Especiales, etc., en virtud que ninguna diferenciación hace el Decreto, por lo que no corresponde hacer distinción alguna. En este sentido, cabe recordar que “donde la ley no distingue, nosotros no debemos distinguir ubi lex non distinguit nec nos distinguere debemus-”, conforme reiteradamente lo viene sosteniendo la Corte Suprema de Justicia de la Nación en reiterados pronunciamientos (Fallos: 294:74, 304:226; 333:735), siendo claro e insoslayable que si el legislador hubiera querido hacer distinciones, lejos de expresarse en términos generales, hubiese hecho las salvedades o excepciones pertinentes.